El descanso del cuerpo, la paz del alma.
En 1492, en pleno año del descubrimiento de América, el VII Señor de Palma del Río mandó construir este monasterio dedicado a la Orden Franciscana. Con su privilegiada situación, en la Vega del Guadalquivir y junto a Sierra Morena, se trata de uno de los rincones más singulares de toda la provincia.
Respetando al máximo la arquitectura original del edificio, todas sus habitaciones tienen vistas a sus preciosos jardines o a sus impresionantes claustros. Son todas diferentes y su diseño, decoración y atención a los detalles hacen que cada estancia sea única y original.
Sus patios, siguiendo los antiguos cánones estéticos de las casas romanas conseguirán envolverte en un fantástico contraste de colores, aromas y formas. Sus jardines, en los que un día trabajaron los monjes franciscanos, siguen produciendo alimentos para su restaurante, donde pasan del huerto a la mesa sin salir del recinto. Degustarás lo mucho y lo bueno de la gastronomía andaluza que ha sido enriquecida con aportaciones de otras culturas que han poblado este territorio.
Palma del Río es la capital agraria de la Vega del Guadalquivir y cuna de toreros, núcleo histórico y centro de arte vivo, pero también es un balcón al que asomarse a la Sevilla mágica y a la antesala de la Córdoba Califal. A tan sólo 10km, encontrarás el Parque Natural Sierra de Hornachuelos donde podrás realizar numerosas rutas, ya sea a pie o en bicicleta y además realizar otras actividades como avistamiento de aves o deportes acuáticos.
¿Te atreves a descubrir este tesoro escondido?
Hotel con encanto personalmente auditado por nuestro equipo.
*Este hotel requiere una estancia mínima de 2 noches en fines de semana.
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Qué ver en Palma del río
¿Estás preparando una escapada y no sabes qué ver en Palma del río? En Ruralka te proponemos varias actividades para hacer en esta localidad y por los alrededores y el mejor alojamiento donde dormir. ¡Te encantará!
Qué ver en Palma del Río
- Parque Natural Sierra de Hornachuelos
- La muralla almohade del siglo XII
- La Parroquia de la Asunción
- El Convento de Santa Clara
- Las Caballerizas Reales
- La Capilla de las Angustias
- El Palacio de los Portocarrero
Restaurante Refectorio Monasterio de San Francisco
Avenida Pío XII, 35. C.P: 14700. Palma del Río (Córdoba). España.
Ubicado en la antigua Sala Capitular del Monasterio, en este restaurante se respira tradición e historia. En verano, con el buen tiempo, las cenas se trasladan al Claustro Pricipal y a las terrazas, donde se saborean mejor productos como la Presa Ibérica al aroma de la Sierra o el deliciosos Solomillo a la Naranja, del propio huerto del hotel. Te presentamos uno de esos lugares donde desearás volver.
Datos de interés:
- Tipo de cocina: Andaluza, mediterránea, vasca y francesa
- Plato estrella: Salmorejo, Bacalao confitado y Solomillo de cerdo a la naranja
- Tipo de restaurante: Abierto al público
Descubre las acciones sostenibles del Monasterio de San Francisco:
- Amenities orgánicos
- Proyectos
- Apoyo a proyectos sociales
- Construcción sostenible
- Fomento del empleo local
- Huerto
- Fomento del comercio local
- Reciclaje de residuos
- Uso de energías renovables
- Uso de productos ecológicos
- Uso responsable del agua
- Eficiencia energética
Puntos de interés
Córdoba: 57 Km
Sevilla: 79 Km
Jaén: 168 Km
Opiniones y valoraciones
Dormir en un monasterio del siglo XV con todas las comodidades de un 4 estrellas es un lujo. El claustro es espectacular, las habitaciones son amplias y frescas, y la paz que se respira no tiene precio. Desayunar sus naranjas locales en el patio es el mejor inicio del día.
Lo que más recuerdo de mi estancia es el sonido relajante de la fuente del claustro y el olor a limpio y a piedra antigua. En primavera, el aroma de los naranjos de su huerta lo inunda todo. Es una experiencia sensorial completa. Las sábanas de hilo y la calidad del sueño en esas habitaciones de techos altos son insuperables. Si necesitas ‘limpiar’ el ruido de la ciudad, este es el lugar.
A mis hijos les encantó la idea de dormir en un antiguo monasterio de monjes. El hotel es espacioso, con jardines y huertos donde pudieron correr y descubrir árboles frutales. Es una forma maravillosa de acercar la historia a los más pequeños sin renunciar a la comodidad de un 4 estrellas. El personal fue súper amable con los niños y las habitaciones familiares son enormes y muy confortables.
Si te gusta la arquitectura, vas a disfrutar como un niño. El claustro es una obra maestra del mudéjar y la conservación de los artesonados de madera es increíble. Cada pasillo, cada arco y cada puerta tiene un detalle que fotografiar. La iluminación nocturna está puesta con un gusto exquisito, resaltando la textura de la piedra antigua. No es solo dormir, es habitar un monumento.
Lo mejor de mi estancia, sin duda, fue el desayuno. Tomar café y fruta fresca (¡las naranjas de la zona son espectaculares!) sentado en el claustro mudéjar es empezar el día con otra energía. El buffet es variado, con productos de calidad y un servicio muy atento que cuida que no falte de nada. Esos momentos de calma por la mañana valen todo el viaje.
Como apasionado de la historia, alojarme aquí fue un sueño. Saber que personajes como Cristóbal Colón tuvieron vinculación con este monasterio le añade un valor intangible fascinante. Han respetado muchísimo los elementos originales: el refectorio, la huerta, el claustro… Es como vivir dentro de un museo pero con un servicio de 4 estrellas. Una lección de cómo conservar el patrimonio nacional.
Visitamos el monasterio en plena ola de calor y fue un acierto total. Los muros anchos mantienen una temperatura increíble, y su piscina, rodeada de vegetación y tranquilidad, es un auténtico oasis. Poder bañarte contemplando la arquitectura histórica del convento es un lujo. El servicio de bar en la zona de jardín es excelente. Ideal para combinar cultura y relax estival.
No es solo un hotel, es un refugio espiritual. Pasear por los pasillos del monasterio al anochecer, con la iluminación tenue sobre la piedra y el sonido de las fuentes, te regala una paz difícil de encontrar hoy en día. Dormir en lo que fueron las celdas de los monjes (ahora convertidas en habitaciones amplias y cómodas) es una experiencia que te resetea por completo. Si buscas silencio y reconectar contigo mismo, este es el lugar.
Asistimos a un evento aquí y quedamos maravillados. El marco es incomparable: los jardines, el claustro iluminado de noche y la arquitectura gótico-mudéjar crean una atmósfera mágica. El servicio estuvo a la altura del lugar, profesional y muy atento. Si buscas un sitio con ‘clase’ y mucha personalidad para una celebración, este monasterio no tiene rival.
No solo el alojamiento es de diez, su restaurante es una joya. Cenar en lo que fue el refectorio de los monjes es un lujo. Se nota el respeto por el producto local y las naranjas de Palma del Río son, sencillamente, las mejores que he probado. El desayuno en el claustro es de esos momentos que no se olvidan. Calidad y tradición en cada plato.
Mapa

En este precioso Monasterio convertido hoy en un hotel con encanto te reciben acompañándote a tu habitación y ofreciéndote un aperitivo de bienvenida compuesto de deliciosos productos de la zona.
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